¿Trabajar en una empresa con plan médico, dental
y de visión gratuito incluido en el contrato? ¿Si vives a más de dos
kilómetros te dan 600 dólares al mes para una vivienda? ¿Desayunos,
comidas y cenas diarias sin pagar un duro? ¿Servicio de lavandería y
tintorería? Guardería, gimnasio, aparcamiento gratuito, incentivos
extra para el plan de pensiones, opción a elegir entre un PC o un Mac…
unas condiciones laborales de ensueño que ya son posibles gracias a la
era de internet. Estos son los privilegios que gozan los trabajadores
de Facebook.
Y es que el éxito de las redes sociales ha generado verdaderos gigantes empresariales. Quien le iba a decir en 2002 a Mark Zuckerberg,
un estudiante recién salido de Harvard, que decidió crear una página
que sirviera de plataforma de unión entre sus compañeros de
universidad, que, tan sólo seis años después, su idea valdría millones.
De hecho, Facebook se ha convertido en el objeto de deseo de los más
grandes. Sin ir más lejos, Microsoft ha
conseguido hacerse con un paquete de acciones por 240 millones de
dólares –valoró la compañía en 15.000 millones- y con la exclusividad
publicitaria de la red social.
Pero Bill Gates no ha sido el único que ha visto el
potencial de esta red social que ya ha desbancado a MySpace. En el
verano de 2006, según publicó la prensa norteamericana, Yahoo! intentó
un acercamiento con la compañía para comprarla y estaba dispuesto a
pagar unos 2.000 millones de dólares –aunque Google la valoraba en
20.000-.
En cualquier caso, las cifras son tozudas. Facebook facturó 150
millones en 2007 y tiene como principal objetivo aumentar esta cantidad
hasta los 300 millones en 2008. Además, según ha explicado la compañía,
espera para el año que empieza que el ebitda –el mejor indicador de
rentabilidad de negocio- sea de 50 millones de dólares.
¿Dónde reside el éxito?
Hay quien dice que el éxito de Facebook reside en su diseño, otros
en sus posibilidades, otros en el perfil de sus usuarios, por una
cuestión de identificación… sea por lo que fuere, lo cierto es que la
plataforma de Zuckerberg cuenta hoy en día con más de 50 millones de
incondicionales de todos los países y más de 17 millones de miembros.
En España la cifra alcanza los 246.520 usuarios, sólo contabilizando a
los mayores de 18 años.
Si a esto le sumamos todo Sudamérica, el resultado es que Facebook
tiene más de dos millones y medio de adeptos hispano-hablantes. Por
ello no es de extrañar que la compañía haya puesto en marcha una
versión en español, más teniendo en cuenta de que hay 200 millones de
internautas de habla hispana en la red.
El hombre por naturaleza siempre ha sentido la necesidad de
relacionarse con su entorno, de interactuar. A principios del siglo XX
se pusieron de moda cafés -como el Gijón o el de Chinitas- a los que la
gente de la época acudía para compartir sus ideales, sus vivencias,
debatir o simplemente dejarse ver porque si no estabas no eras nadie.
Entonces las distancias suponían una verdadera barrera y las redes
sociales quedaban reducidas a un entorno muy pequeño.
Con la llegada de internet esas barreras han desaparecido y esas
mismas redes sociales se han trasladado a un escenario distinto. Mismo
contenido pero mayores posibilidades. Los viejos cafés han sido
sustituidos por espacios como Facebook, Tuenti, Smallworld, MySpace,
etc… en los que se comparten, conversaciones, pensamientos,
fotografías, etc, pero a un solo click.
Facebook es hoy en día la gallina de los huevos de oro. Pero el
imparable avance de las nuevas tecnologías hace que cualquier novedosa
iniciativa tenga fecha de caducidad. Reformarse o morir, y el próximo
pelotazo estará en manos de quien vaya un paso por delante. ¿Quién
tomará el relevo del éxito?